martes, 11 de noviembre de 2008

13. ESTAMOS EN EL HORNO



Fernando, el primo policía de Rocío, daba vueltas al tema de sus “novedades” para luego no decir nada en concreto. Quería crear misterio o simplemente se hacía rogar. Finalmente solicitó un café con leche y tres medialunas dulces. Nos acomodamos todos en la mesa más cercana a la barra. Cuando Adalberto trajo el pedido, el Negro manifestó su impaciencia.

-Mirá Flaco: si querés decirnos lo que sabés, dale, bienvenido sea. Si no, tomate el café y andate. Me importa un carajo tu uniforme…

-Calmate Negro, el chico…
–hice hincapié en lo de “chico”, porque tendría siete u ocho años menos que nosotros y se lo veía bastante verde para ser policía -…nos quiere dar una mano.

-Dale nene, no te hagas el interesante ahora. Apurate que tengo que seguir trabajando. Pablo se fue a seguir tomando imágenes y yo tengo que seguir con las notas –
le instó la prima.

-Cómo te mira tu compañero Pablo, eh…

-Cortala tarado y hablá de una vez.

-Bueno, lo que yo sé es que lo van a bajar en un rato. Ahora están tratando de abrir una puerta que hay tres pisos más abajo y van a subir hasta el tanque con una escalera que se arma por tramos…
-sumergió una medialuna en la taza - …Están subiendo los pedazos por el ascensor. La idea es que logren abrir esa puerta sin hacer demasiado ruido, así no se aviva y se despoja al vacío...

-Arroja.

-Si, por eso.

-Para mí habría que hablar con la policía y decirles que Franco no se quiere tirar y que lo vayan a buscar sin hacer todo un despliegue. Capaz que los tipos lo tratan como a un secuestrador y lo muelen a golpes…
-dijo Adalberto, con preocupación.

-Es que ese es el tema… – intervino Fernando, mientras masticaba- … van a subir tres tipos y un camarógrafo. Suben y lo inquietan...

-¿Cómo que lo inquietan?
-pregunté.

-Quiere decir que lo van a inmovilizar – corrigió otra vez Rocío.

-Eso, lo dejan quieto…- siguió Fernando, mientras se limpiaba la boca – yo creo que le van a dar de lo lindo. Esos tipos no andan con vueltas…

-Por eso, hay que avisarle a la policía antes
-insistió Adalberto.

-Ya es tarde para eso. Acá hay muchos intereses. Para “la fuerza” es una oportunidad de hacer buena publicidad. Ya llegó la orden de arriba para que lo filmen todo, por eso va a ir el camarógrafo de la gobernación. Obvio que no van a poner en la publicidad la parte en donde lo recagan a trompadas, eso lo borran. Pero acá hay una buena forma de levantar un poco la imagen con un hecho de tanta... – el policía se trabó - …ante un hecho tan… por… es… bueno, eso, que sirve para levantar la imagen.

-Pero no es un delincuente. No hizo nada. Si cuando suben a buscarlo les explica lo que le pasó ya está.

-No Negro. Yo estoy acostumbrada a ver actuar al Grupo Geo y no les importa nada lo que se le diga en ese caso. Si suben, lo bajan como sea. No les importa si es bueno o malo, si tiene la razón o la culpa. Además, imaginate que no van a especular con la posibilidad de convencerlo estando a esa altura, tan cerca del borde. No lo van a escuchar.

-¿Y si mandan a un negociador?-
La pregunta del Negro nos hizo reír.

-Ves muchas películas.

-Tenemos que ver qué hacemos ahora. Hay que llamar a Franco, que quedó esperando.- dije.

-Vamos a tener que conseguir un abogado, aunque al Negro le joda – se resignó Adalberto.

-No, no, tenemos que pensar en otra cosa. Hagamos una tanda de ideas, no importa qué tan disparatadas sean.

Al principio las opciones rondaron la timidez: un megáfono que aclare la situación, notas explicativas arrojadas por Franco, nuestro pedido de disculpas en una nota que podría hacernos Rocío. Hasta que el disparate copó la conversación: helicópteros descendiendo en la terraza, paracaídas, yoga, etc.

De pronto algo me vino a la mente.

-¿Te acordás, Negro, de los “pequeños actos”?- Al morocho se le iluminó la cara.

-¿Qué?

Expliqué a Rocío y a su primo que con Franco y el Negro hicimos todo tipo de cosas que nosotros creíamos trascendentes aunque al resto le parecieran pavadas. Bautizamos a nuestras maniobras como “Pequeños actos para morir un poco menos”, en homenaje a mi querido Maestro Julio Alfonso, que una vez dijo en una entrevista : “Escribo para morir un poco menos, para fijar residencia en el recuerdo.” A partir de ahí quisimos hacer lo posible para morir un poco menos. Para que me entiendan la idea, les conté lo del Almanaque y lo de la Fuente de la Peatonal.

Haber hecho aquellas acciones nos otorgaba, ya que no el reconocimiento, al menos lo que nosotros llamamos “el título de campeones morales”. Era nuestra forma de resistirnos a la muerte o a la indiferencia. Era también la posibilidad de hacer las historias que le íbamos a contar a nuestros nietos.

-Qué estupidez – dijo Fernando – ¿qué tiene que ver con esto?- El Negro se puso de pie, enojado.

-Pará Negro, pensá como pensamos aquellas veces. Usemos esa forma para bajar a Franco y que no le pase nada después.

-Pero no tenemos tiempo ahora –
Objetó el Negro.

-Y… no, lo van a bajar en un rato nomás.

Tenían razón. No había tiempo para planear nada.

-Sigamos tirando ideas. Mientras, lo voy a llamar a Franco para avisarle lo del grupo Geo, para que no se resista ni diga nada.

-Estamos en el horno -
dije al escuchar:

"El teléfono celular al que intenta llamar se encuentra apagado o fuera del área de cobertura."

11 Murieron un poco menos:

Siberia dijo...

Fantástico, ahora ya no tiene ni móvil. Ni tabaco, ni móvil y ni siquiera sabe la escabechina que piensan hacer con él. Me pregunto qué narices hacen sus amigos aparte de estar tranquilamente en el bar divagando sobre qué hacer, pero sin hacer nada. Pobre Franco. Menudo día de mierda.

- Gracias Martín por aliviarme el rutinario trabajo y alegrarme el día

Adalberto Remo dijo...

Martin, me parece que no es mala su idea de reeditar las proezas de los pequeños actos. Tendría que insistir y subir antes que los de GEO!
Suspenso...!
Un abrazo. Adal.

IRENE dijo...

Martin!! paso a saludarlo!! EStoy en loc y no podia irme sin dejarle un beso.

Espero q este bien...Cariños gigantes

El Gaucho Santillán dijo...

Bueno, està entretenido. Podrìa aparecer un francotirador, y empezar a tirarle a los que estàn abajo.

Esperaremos.

gonza dijo...

Julio nunca va a estar apagado o fuera del área de cobertura. Un abrazo.

Enigma dijo...

Los amigos de Franco van a tener que contratar a Swat, Los Simuladores, o a un gupo comando bien rápido si no quieren que este chico termine molido a palos.
Otra vez estamos en una cuenta regresiva!
Saludos.

Anita dijo...

Mierda, estamos en el horno enserio, q lo parió...pobre Franco, sin puchos y sin celu y ahora los monos de la GEO q se lo van a comer crudo...naaaa, INJUSTICIA!!!!
Vez, vez...asi esta el pais, todo patas para arriba, el flaco no se qeuria tirar, pero como la chusma se juntó en la vereda empezaron los lios y le hechan el fardo al pobre Franco, y ahora q se cage él....no es asi la cosa, no,nnno,nnnnnnnop.
Encima ...puffff...me sacan, meee sacaaan!!! ahora el camarografo del go-ber-na-dor, puro teatro!!!

Martin, no da para q aparezca Spiderman y lo rescate,eh???

Martín Aon dijo...

SIBERIA: acá en Argentina es así. En los bares y cafés se arregla el mundo a pura palabra.

ADALBERTO: ojalá haya arrancado bien esta semana, que se viene movidita en su café.

IRENE: gracias por usar un rato de su descanso para pasar por acá. Buen regreso.

GAUCHO: podría ser que aparezca un estudiante yanqui, o uno más autóctono con gomera y/o boleadoras.

Martín Aon dijo...

GONZALO: usted como pocos entenderá que no podía escribir una historia en Mar del Plata sin mencionar al Maestro que me enseñó: JULIO ALFONSO.
Un abrazo.

ENIGMA: ni lo uno ni lo otro. Creo que esto es un trabajo para Jack Bauer.

ANITA: muy buen resumen. La imagino renegando así y abriéndose paso entre la muchedumbre.
Como me dijo una vez Enigma: acá tiene que aparecer IronMan.

Viviuska dijo...

Franco avisó que le quedaba poca batería, estoy segura que algo va a surgir de esa "tormenta de ideas", no me cabe duda.

Aprovecho para decirle algo: hace un tiempo atrás leí La casa del Puente y me emocionó hasta las lágrimas.
Gracias por compartir tanta sensibilidad.

Martín Aon dijo...

Gracias a usted Vivi por venir y leer cada uno de los textos de este blog.
El agradecido soy yo.
Un beso.

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