lunes, 10 de noviembre de 2008

14. MORBO: FUENTE LABORAL

Que Franco no tuviera disponible el celular complicaba todo aún más. Nos dejaba menos margen para organizar algo. Así que a falta de tiempo y de plan, tuvimos que improvisar a la carrera.

Cuando sonó el celular de Rocío, con un llamado del gerente del canal, se me empezó a ocurrir una posible salida.

-Tengo que irme. Mi jefe quiere que le haga la nota ahora. Van a subirme con la grúa. ¿Saben lo que me dijo?

-Que lo hagas llorar, ya nos contaste.

-Si, pero además, que si veo que quiere saltar, que trate de demorarlo hasta la tardecita, por que es el horario de más audiencia.

-Qué pedazo de hijo de puta carnicero sin estómago…

-Bueno Negro, ya está, ya está… calmate
– serenó Adalberto.

-¿Sabés qué tan cerca de Franco vas a estar?- pregunté.

-Dicen que voy a llegar a unos seis o siete metros de él.

-¿No tenés vértigo? Yo ni en pedo me subo ahí
– dijo Fernando, que ayunaba de valentía.

-No, hice cosas peores para el canal. Una vez, en una toma de rehenes, quedamos en medio de un tiroteo…

-Estás loca
– aseguró el Negro.

-Franco ya habló con vos, ya sabe quién sos. ¿Podrás apagar el micrófono unos segundos y darle un mensaje?

-Si, seguro, pero ¿si no me escucha bien? Mirá que arriba hay más viento que acá. Incluso los del canal no están seguros que logre hablarle.

-¿Te animás a tirarle algo?
- se me ocurrió – siete metros hay de acá a la vidriera más o menos. Creo que llegás bien.

-¿Qué querés tirarle?

-Un celular. Así le explicamos lo que se me acaba de ocurrir.

-Primero contá tu idea…
– exigió Fernando, con sensatez, pero la arruinó diciendo:

-Mirá si ésta –señaló a Rocío- le pega con el teléfono en la cabeza, lo desmaya y se cae. Sería el colmo del suicida arrepentido... ¿o sería homicidio?

-Ves que sos un pelotudo –
confirmó la prima.

-Bueno, lo que se me ocurrió es una pavada – dije algo avergonzado – Acá va:

Y durante los siguientes minutos fui improvisando un plan, ante el silencio del resto, que me seguían con atención e incredulidad. Cuando terminé, el Negro dijo lo suyo:

-Hace agua por todos lados. Igual lo van a cagar a trompadas, y cuando baje lo internan o lo meten en cana. Además, no hay coima que pare a la policía –y miró a Fernando, que confirmó:

-No, no creo que esto se arregle con guita esta vez. Esto sirve para la campaña…

-Bueno, saquemos el tema de la coima a los canas
– la arreglé sobre la marcha - veamos a Ángel, el encargado, a ver si nos da una mano. Y si no quiere, lo adornamos a él. Un encargado de edificio jamás se niega a un billete.

-Tenemos que ganar un poco de tiempo. Hay que hacerlo así. ¿Alguna otra idea? –
me enojé – porque si no hay otra alternativa hagamos esa y que sea lo que Dios quiera.

-Me tengo que ir
– dijo Rocío al oír que su celular empezaba a sonar.

-Esperá, repasemos: Vos, llevate el celular mío y se lo tirás a Franco. Si te preguntan algo, deciles que es para tener la exclusiva. Negro ¿tenés plata?

-Si.

-Listo, tratá de verlo a Ángel lo antes posible.

-¿Quién es Ángel?-
preguntó Fernando.

-El encargado del edificio de Franco, nene, lo dijo él recién. Despertate querés.

-Prestame tu celular, Adalberto. Te llamamos todos al número de acá. Quedate cerca del teléfono. Anoten los que no lo tengan. Yo me voy a ver la vieja de enfrente, la del batón y los ruleros
–dije.

-Se llama Ramona –aportó Rocío.

-¿Podrás conseguir lo que te pedimos?- apunté el policía.

-Si, dalo por hecho, – respondió Fernando –te lo llevo para allá. Che, me parece que me merezco ese barril de cerveza que tenés ahí en la barra.

-Es para Franco. Se lo prometí hace un rato
–aclaró Adalberto.

-Dejá de manguear, no estás en la comisaría –le dijo la prima. Y se dirigió a mí:

-Yo ahora hablo con mi compañero Pablo para que consiga lo que tenemos en la camioneta.

-Ese te va a cobrar favor, eh.

-Cortala estúpido. Pablo, además de camarógrafo, es buena persona, no como vos.

Hubo cinco segundos de silencio total en la mesa. Terminamos de anotar los números de teléfonos que nos faltaban y nos pusimos de pie.
Los nervios nos decoraban las caras y la prisa nos pisaba los talones, así que con un poco convincente “suerte”, nos despedimos y fuimos saliendo del café de Adalberto.

Afuera había cada vez más gente. Esta vez no reparé en nadie. No me importaba ya el circo y sus participantes. Había que tratar de evitar consecuencias posteriores para Franco y ahí estábamos nosotros para intentarlo.

Fernando, con su uniforme, le abrió paso al Negro, logrando que entrara al edificio a ver a Ángel. Rocío y el camarógrafo se fueron hasta la camioneta del canal, estacionada al lado de la grúa.

Yo crucé entre la gente -a los empujones- hasta llegar al edificio de enfrente. Ramona estaba en la puerta junto a otras mujeres. Me quedé a un costado esperando a que vinieran Fernando y Pablo, mientras veía que Rocío se acomodaba en la plataforma de la grúa. Sentí súbita admiración por esa chica que me había parecido tan frívola por televisión y tan humana en el café.

-Ese que está ahí es amigo de Franco – escuché de pronto. Giré la cabeza y vi a Carla, la pelirroja, que me señalaba y repetía “ese es el amigo de Franco”. Se lo decía a una chica joven, que tenía un grabador en la mano. Quise escabullirme pero fue inútil. En tres segundos tenía frente a mi boca un pequeño micrófono conectado a un grabador con el logo de una radio FM. Me quedé mudo ante su brutal sinceridad.

-Necesito hablar con vos. Sé que sos amigo de Franco. Te ruego que me des una entrevista cortita al menos, unas palabras. Me sirve cualquier cosa. Hace horas que estoy acá y si no vuelvo con una nota a la radio me echan, por favor, decime algo, yo mantengo a mi mamá y mis hermanos– suplicó.

“¿El trabajo de cuántos depende de esto? morbo: fuente laboral” pensé para escribir algún día, mientras miraba como la grúa empezaba a elevarse.

Rocío, en el momento del ascenso, me llamó.

-Te veo subir – dije, esquivando el micrófono de la radio.

-Estoy muy nerviosa. Tengo malas noticias: Pablo no va a poder ir. Tiene que quedarse a trabajar acá. Igual te mando las cosas que me pediste con mi primo.

Y cortó.

9 Murieron un poco menos:

Siberia dijo...

Por fin un plan. Ya era hora. Y ¿se puede saber por qué además del celular no le tiran un paquete de cigarrillos? ¿Es que son anti-tabaco?

Saludos, seguiré expetante la continuación del relato

Anita dijo...

Al final, Franco sin querer le "da de comer" sin querer a unas cuantas familias, siendo noticia.

Martin, escribis tan bien, con tantos detalles y dialogos jugosos q imagino todo, en mi cabecita ya esta la peli y me fanaticé con esta peli.

Fernando es un nabo, esperemos q haga algo como la gente.
Aguante Rocio!!! ( mejor q tenga buena punteria,sino...sonamos)

Martin, ayer me acordé de vos xq estaba escuchando la radio y empezaron a contar lo de los pibes de greenpeace colgados en el obelisco y q estaba por llegar una grua para bajarlos, y recordé la grua donde se iba a subir Rocio.

Adalberto Remo dijo...

Coincido con Anita, espero que no le den en la cabeza con el celular!

El Gaucho Santillán dijo...

Pero que lleven fasos! sadicos!!!

Mori dijo...

Espero que le hayas dado la entrevista al pobre reportero ese. Si no, eres un malvado!

Martín Aon dijo...

SE SUSPENDE NUEVAMENTE EL USO DEL USTED
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SIBERIA: yo no soy anti-tabaco. De hecho fumo bastante.
Y tomo mate en pomelo, como vos.


ANITA: vi lo de los tipos en el obelisco. Lindo bardo se armó.
Gracias por ver esta historia como una película. El otro día alguien me dijo algo similar: que le parecía una serie y la seguía como tal.
Eso, para quien la escribe, es buenísimo


ADALBERTO gracias por prestarme tu celular; es altamente necesario (le voy a gastar todo el crédito).
En cuanto a Franco, mejor que le den con el teléfono en la cabeza y no que lo agarren los canas.


GAUCHO ¿no le mandan cigarrillos para hacerlo sufrir o le mandan a la chica para hacerlo sufrir más?.

MORI te diría qué pasó, pero mejor si lo leés en el próximo capítulo.
Gracias por andar por acá.
PD: Muy buena tu nota en La Nación.

Enigma dijo...

Y sí, se pusieron a pensar!! Eso es bueno, y esta es la parte que más me interesa.
También creo que le tienen que tirar un cartón de cigarrillos.
La abstinencia no es buena...
Besos.

Viviuska dijo...

Bien, suspendido el uso de Ud. llegué en buen momento.
Cigarrillos para Franco!!!! YA!!!!
Real y tristemente el morbo vende, da rating, cotiza en bolsa, lo peor: la mayoría de nosotros jamás lo admitiría, nadie ve a Tinelli, nadie ve a Rial, nadie votó a Mendez...
Te envío vía mail un chiste gráfico que al verlo me hizo recordar esta historia inmediatamente.
Cómo siempre un gusto leerte y perdón por llegar tan tarde!

Martín Aon dijo...

Enigma y Vivi, llego tarde a contestar, disculpen.
Es que me cayó encima el capítulo 15, que se publica exactamente ahora.

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